Experiencias culturales

Bartolomé Bermejo, descubriendo al genio rebelde del siglo XV

Bartolomé Bermejo en el Museu Nacional d’Art de Catalunya

La nueva exposición del Museu Nacional d’Art de Catalunya está dedicada a la obra y figura de Bartolomé Bermejo. Bajo el título “Bermejo. El genio rebelde del siglo XV”, nos acerca a su esencia creativa y podrá visitarse hasta el 19 de mayo de 2019. Tras su paso por el Museo del Padro y de camino a La National Gallery de Londres, ofrece una visión única de un artista todavía por conocer como se merece, aunque su influencia se haya perpetuado en el tiempo.

Bermejo, pintor contemporáneo de Botticelli, es todavía un maestro por descubrir. Judío converso e inconformista. Humanista y amante del detalle. Pelirrojo, de ahí el apelativo (su nombre real era Bartolomé de Cárdenas). Bermejo nació en Córdoba en 1440 y se cree que su origen judío le obligó a vivir y trabajar en otras ciudades libres del influjo de la Inquisición. Barcelona fue uno de los lugares en que dejó su impronta y donde pintó su obra maestra, la Piedad Desplà.


Bartolomé Bermejo. Piedad Desplà, 1490. © Catedral de Barcelona (Fotògraf: Guillem F-H).

Converso y rebelde

Sabemos de su carácter difícil por las veces que incumplió contratos, incluso bajo amenaza de excomunión. Antepuso sus criterios artísticos al peligro de desafiar a las autoridades eclesiásticas de Santo Domingo de Silos. Y eso que como converso era sospechoso de judaizante. Bartolomé Bermejo y su familia (su mujer, Gracia de Palaciano, llegó a ser procesada por la Inquisición) sufrieron la represión religiosa y quizás por ello firmaba junto a símbolos cristianos que reafirman su devoción (IHS, Ihesus). Estas firmas, que dejaba en forma de sutiles escritos sobre el paisaje, han permitido identificar sus pinturas. Sin embargo, todavía falta por documentar una etapa de la que se intenta desvelar el misterio. Once años de los que se desconoce el legado. Dice mucho de Bermejo que, aunque se sabía observado por la Iglesia, utilizara textos en hebreo, algo inusual en la época, y que nos hablan sin tapujos de sus raíces judaicas en imágenes bellas e estilizadas.


Bartolomé Bermejo. Muerte y asunción de la Virgen, 1468-1472. © Staatliche Museen zu Berlin, Gemäldegalerie / Christoph Schmidt (detalle letras hebraicas).

Bartolomé Bermejo. Tríptico de la Virgen de Montserrat, hacia 1483-1489. Alessandria, Acqui Terme, Cattedrale di Nostra Signora Assunta, Aula Capitolare (detalle de la firma).

El maestro del detalle

Bermejo refleja en sus creaciones influencias del gótico valenciano como el fondo dorado de su muy imitado San Miguel, aunque también nos recuerda a sus coetáneos flamencos, por ejemplo a Jan van Eyck o Roger van der Weyden, en el trato del color y los ropajes. Sin duda el factor clave fue la utilización del óleo, que le permitía reproducir texturas y diferenciar sedas, terciopelos, piedras preciosas y todo tipo de materiales. En la coraza del arcángel se puede ver el reflejo de una Jerusalén idealizada e incluso distinguimos los eslabones de la cota de malla o la ligereza de las plumas de las alas. Cada visualización nos aporta algo nuevo.


Bartolomé Bermejo. San Miguel triunfante sobre el demonio con el donante Antoni Joan, 1468. © The National Gallery, London.

Pero Bermejo va más allá y dota de extraordinario realismo y humanidad a sus representaciones. Su Piedad trasmite dolor al espectador, empatía por su sufrimiento, en un claro avance hacia la pintura del Renacimiento y a la forma de entender la religión del Humanismo. Y no solo capta el detalle de las fisonomías, sino que toda la fauna y flora que aparecen en sus cuadros corresponden a especies identificables que uno cree van a escapar del marco en cualquier momento. Unos detalles que parecen no ideados para el espectador de su época (iglesias oscuras, colocación en espacios elevados…) sino para el del futuro, el de la era digital.

El elemento fantástico

Pero no solo hallamos realismo en Bermejo, también criaturas fantásticas. Llama la atención el diablillo que pisa su San Miguel, que imaginamos haciendo de las suyas en un film de Pixar. En los caballeros del fondo del Tríptico de la Virgen de Montserrat y en los barcos transparentes, que parecen sacados de la leyenda del Holandés Errante, se anticipa al Surrealismo, ¿posible inspiración para Dalí?

Bartolomé Bermejo. Tríptico de la Virgen de Montserrat. Detalle del fondo.

ZoomBermejo

Para explorar las particularidades de la obra de Bartolomé Bermejo, El Museu Nacional d’Art de Catalunya propone el audiovisual “ZoomBermejo”. Este proyecto aproxima al público a la riqueza y maravilla de aquello que a simple vista se nos escapa y que tanto Joan Molina, comisario de la exposición, y Pepe Serra, director del museo, conocen en profundidad. Gracias por invitarnos a compartir la experiencia.

#BartoloméBermejo

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