12 fabulosos relatos del II Concurso de relatos históricos Fábulis (2025)
Este artículo te lo dedico a ti, que tienes el valor de escribir relato histórico y presentarte a concursos especializados. La verdad es que para quienes escribimos resulta frustrante enviar textos a certámenes literarios en los que solo se publica el título ganador. Como mucho se suma a esta información el número apabullante de trabajos presentados. Siempre resta la espinilla de no saber si nuestra propuesta estuvo entre las finalistas o si alguien llegó a leerla entre el millar recibidas. Quizás se perdió entre tantos archivos y correos, quizás estuvo a punto de triunfar y se quedó a las puertas por una cuestión subsanable. Como autora y miembro de jurados de concursos literarios echo de menos un esfuerzo por mostrar transparencia. Nada cuesta publicar la autoría de los finalistas, los mejores relatos o el sistema de votación.
Escribir también conlleva tareas menos satisfactorias que la escritura en sí, como son las correcciones, la reescritura y la aceptación de las críticas. Todo ello imprescindible para mejorar y llegar al público final, pero ¿cómo conseguirlo? ¿A quién recurrir para lograrlo? Por suerte, hay excepciones en el mundillo de los concursos y, justamente, están pensadas para el relato histórico. Te las presento a continuación:
Hislibris
El origen de este tipo de competiciones literarias está Hislibris. Allá por el 2010 seinició esta singular aventura. Esta web es un oasis para quienes viajan por la red en busca de buenas reseñas sobre temática histórica. De esta iniciativa destacan los Premios de Literatura Histórica Hislibris, creados con la finalidad de reconocer las mejores obras dentro del género. Estos galardones se basan en la votación de los miembros de Hislibris previa selección de una comisión interna.
Hislibris lo forma una amplia comunidad que intercambia conocimiento a través del foro, pilar de su Concurso de Relato Histórico. En este, cada relato es comentado por el resto de concursantes, cuya labor marca la diferencia. Comentar da derecho al voto y a unos puntos extra. Aunque al final los aristarcos (jurado establecido) tienen la voz cantante, los participantes pueden entender por qué no ganaron y qué deben cambiar para hacerlo en el futuro.
Los relatos más votados se publican en una antología de alto nivel que gestiona Edicones Evohé. Dos de mis relatos están publicados en sendos recopilatorios, con los títulos: «Lemuralia» y «Día de calor en Augusta Emerita» (volumen de la imagen). Aunque el concurso estuvo un par de años inactivo, regresó en 2025 con mucha fuerza.
Fábulis
En el mencionado impasse del concurso de Hislibris, un grupo de seguidores de diferentes países decidió crear su propia versión para mantener la tradición. Se trata de Fábulis.
Este concurso interactivo se basa también en comentar los relatos presentados para luego votarlos en dos rondas sucesivas. De la segunda votación surgen los ganadores y los que formarán parte de la antología.

La mecánica del concurso es muy similar a la de Hislibris. La mayor diferencia está en que los resultados finales se deciden solo entre los participantes. La primera fase requiere leer y valorar al menos la mitad de las candidaturas. En la segunda se precisa hacer lo mismo con la totalidad de los relatos que han pasado la primera criba. Como ya he dicho, el valor añadido de este tipo de competiciones es obtener opiniones y sugerencias.
El acceso a los relatos se hace mediante el registro a un foro privado, por lo tanto, se mantienen como inéditos. Este punto es importante de cara a volver a presentar una historia no seleccionada en otro concurso.
La experiencia con la gente de Fábulis ha sido extraordinaria. En la primera edición resultó finalista mi relato «En el templo de Astarté», incluido en el volumen La marcha de Zacatecas. y este año «No siempre es dulce el amor» ha alcanzado el primer premio.
Otra herramienta de promoción es el espacio destinado a los autores y autoras en la web de Fábulis. Las entrevistas ayudan a conocer a las personas que hay detrás de los nicks y sus procesos creativos, así como sus fuentes de inspiración y preferencias.
No siempre es dulce el amor. Fábulis 2025
Doce historias, doce puertas al pasado se abrieron en Fábulis 2025. De un trovador provenzal que llega a la Barcelona del siglo XII («No siempre es dulce el amor») a un reportero que husmea el secreto del Palais Garnier. No hay opción para el aburrimiento en este libro, capaz de hacerte viajar de la Francia napoleónica a los balleneros vascos en los fríos mares del norte; de la Hispania habitada por bárbaros «casi romanos» a la Buenos Aires donde una novela cambiará para siempre historia de la literatura.
En esta nueva edición, el foro del Fábulis 2025 se ha llenado de voces nuevas, de debates, de comentarios, de Historia y, sobre todo, de historias. No es de extrañar que el libro lleve semanas entre los diez más vendidos en la categoría de antologías de ficción histórica. Solo faltas tú para la próxima edición de 2026. Porque la idea es crecer, aunque dificilmente en calidad, dada la de las plumas implicadas, manifiesta en las dos últimas convocatorias. Y citando el prólogo de Antonio Iniesta Ortuño:
Si algo caracteriza a los relatos de este año es su variedad, tanto en temática como en periodo y ambientación. Con «No siempre es dulce el amor«, ganador de la edición, nos sumergimos en la Europa medieval del siglo XII, concretamente en la corte del conde de Barcelona, con sus intrigas, sus amoríos y el son del arte de los trovadores. Pese a la exquisita ambientación, no nos quedamos quietos, pues acto seguido damos un salto hasta la Francia napoleónica en «Los reclutas», donde conocemos a dos militares que tendrán que desplegar toda su astucia para reclutar nuevos soldados en un ambiente desfavorable. El podio del concurso se completa no con uno, sino con dos terceros premios: «Reunión secreta» teje, como si de la rueca del destino se tratara, uno de los hitos de la literatura moderna: el descubrimiento y la edición de Cien años de soledad; «Apezak hobeto», de forma muy literal, nos hace navegar lejos, nada menos que hasta los barcos balleneros vascos en el norte del Atlántico, donde el viento áspero, los conflictos con los algonquinos y la crudeza del océano —y de la vida— nos sacuden hasta el final.
Llegado a este punto, el lector podrá pensar que ha tenido bastantes emociones, pero hay mucho más: viajar a la inquieta Hispania de la Antigüedad tardía en «Casi romano»; sentir los anhelos y temores de quienes sufrieron la Guerra Civil con «Dorotea y el soldado»; contener la respiración ante las impresionantes acrobacias aéreas en «Gladys»; asistir a una sangrienta ceremonia de iniciación espartana en «Lo que más teme el lobo»; acompañar a Baudelaire en su lucha por la publicación de su gran obra en «Las flores del bien»; conocer de cerca las vivencias de santa Irene de Tomar en «Vivir y renacer»; descubrir la magia y argucias de los habitantes del reino Astur para derrotar a sus invasores en «Trasgu» y sentarse en «El palco número cinco», en el Palais Garnier, para, en silencio, presenciar el nacimiento de una obra universal.
Dolça de Provença y el conde de Barcelona
En lo que respecta a mi relato de Fábulis 2025, hace muchos años me apunté a una visita nocturna sobre mitos y leyendas de Barcelona. Una de las truculentas historias que nos explicaron, junto a la estatua de Ramón Berenguer III, fue la del conde y Dolça de Provença, recogida por Joan Amades, entre otros autores. La escultura ecuestre está ubicada en un espacio singular de Barcelona: la muralla romana detrás, la Vía Laietana delante, tres épocas clave de la ciudad en un instante. Desde entonces quería escribir sobre el tema, dándole una vuelta. Lo cierto es que la Cataluña condal tiene mucha miga literaria. También me gusta esta historia porque ocurre cerca de donde vivo: en el barrio de Sant Martí hay un parque donde todavía está la casa de la condesa (que necesita una restauración, aprovecho para decirlo), en la que se reunían los provenzales y recitaban sus versos los primeros trovadores de la Península.
Si en algo estamos de acuerdo los integrantes de esta aventura literaria del Fábulis 2025 es en la energía que nos trasnsmite. La motivación para seguir creando necesita de experiencias como estas, que representan una buena dosis de vitaminas. Sentir que no se escribe en soledad, que hay alguien que te lee con interés, te valora y te tiende una mano. Compratimos la pasión por la literatura histórica, y esta nos hace esperar con ansias cada convocatoria: ¿Quién se presentará? ¿A qué épocas viajaremos? ¿Qué temas se tratarán?
Te animo a ti, que te sumerges en mundos lejanos para hablar de dramas reconocibles, te animo a seguirnos y compartir tus inquietudes. Esta es tu comunidad.






